Mentiras a distancia

by 14:07:00


He llegado a sospechar, que cada vez que hablo con mis amigos por teléfono y estos me ponen trabas a los planes que planteo, una escena como la de la fotografía que precede estas líneas se lleva a cabo.

Y es que como al día de hoy, la costumbre de coordinar todo por teléfono vía sistemas de mensajes -Whatsapp, Facebook messenger o el que sea- hacen que la comunicación ya no sea en forma de "testigo" del evento, sino como extraño a la realidad del mismo, las cosas puedan ser muy distintas en realidad. Me refiero, a que todo se asume, en base a las palabras que se leen, lo cual, me lleva a pensar que, siendo lo más objetivo posible, una de las posibilidades que cabe es que justamente lo que el receptor del comunicado, experimente una realidad totalmente distinta a la que manifiesta en el mensaje.

En pocas palabras... que mienta.

A que niveles de putrefacción ha llegado la masculinidad moderna, que fingen ser hombres para que en el mundo de los hechos, las cosas sean distintas. Lo peor de este caso que estoy planteando, es que lo que de verdad importa, o sea el hecho de mentir, termine haciendo que el hombre adopte una de las costumbres más horribles de las mujeres... o sea, mentir por conveniencia.

El hombre no debe mentir. Debe ser frontal, crudo y duro a la hora de transmitir información. No por nada, la objetividad siempre se la asoció como característica masculina tradicional. Ningún imperio, reino, país, estado o nación tradicional se forjó en base a hombres que transformen la realidad a la hora de comunicarla...

La realidad NO CAMBIA solo porque la presentemos de una forma distinta. Eso es cualidad de mujeres.

Abuelas sabias

by 10:13:00

Modernismo Vs. Tradicionalismo

Para quién tenga dos dedos de frente, está muy claro que la lucha actual de la humanidad se da entre ambas concepciones o cosmovisiones. Todo lo demás, son solo derivaciones de este conflicto primigenio que nos tiene en la mitad, tratando de aclarar qué es bueno y qué es malo, en medio de tanta ceguera gnoseológica.

Dentro de la familia, las abuelas suelen ser aquellas que, habiendo vivido más -como es lógico o se supone lo es- han logrado acumular una serie de conocimientos de base ética y moral que nos ayuden y marquen el camino. En la mayoría de casos se dan las cosas tal como digo, con las puntuales excepciones que toda regla suele tener, pero que no hacen mas que confirmarla.

Sufridoras en silencio


Siempre me dio risa ver como mis abuelas -paterna y materna- se contrariaban al ver las idioteces que hacían sus hijos, nietos y hasta bisnietos. Las pobres viejas sufrían en silencio, la mayoría de las veces, todas las modas y ocurrencias que las generaciones que les sobrevienen, solían tener. Sean modas respecto de la mutilación del cuerpo como tatuajes o "piercings", o imbecilidades ideológicas como el nieto socialista o la nuera liberal. Pobres viejas, insisto... cuánta idiotez han tenido que ver en sus pares sanguíneos.

Lo triste, es que solo cuando ellas se hallan al borde de la muerte, me han reconocido en la cara y a "calzón quita´o", que ellas cometieron el error de haber perdido la brújula moral de la familia, y que por lo tanto, asumían su rol de culpabilidad en cuanto a que el seno familiar perdió el código deontológico que se supone se tuvo antaño.

Son precisamente las abuelas, quienes guardaban el norte moral en las familias tradicionales. Entendiendo tradición en su forma filosófica... y no en la vulgar. La modernidad las invadió a ellas, y las volvió inactivas. Las convenció de que "ser moderna" era algo bueno y que cualquier ocurrencia que se de en las generaciones venideras, llegaba "para bien", porque lo nuevo de algún modo es bueno. Y que había que quedarse calladas...

¡Viejas tontas!

Ellas mismas han tenido que tragarse sus palabras -y sus actos- para terminar reconociendo que se equivocaron respecto de su inactividad y falta de reacción ante el avance de la modernidad. Se están yendo a la tumba, llevándose cuanto debieron decir en vida para guiar por el buen camino. Y lo peor, ¿Cómo se supone las generaciones actuales van a tener un código deontológico claro, si ese vínculo que eran las abuelas, se lo callaron por una generación, rompiendo la cadena?

El marxismo cultural triunfó con las ancianas, haciéndoles creer que cualquier cosa nueva es buena...

Hermandad

by 9:25:00

La solidaridad ya no se da ni en el hogar propio. Lógicamente que estoy hablando en primera persona y lo que digo es solo la expresión de una realidad personal. Digo esto, anticipándome al ya clásico contrargumento de que "en todos los casos no es así"... 

El mundo impone que cada uno vele por si mismo. Ya ni los hermanos tienden la mano, porque "parte de ser hombre" estriba en valerse por si mismo. Eso si, pobre de ti si a tu hermana, madre, tia, abuela, amante, novia o esposa no la ayudas. Ahí si que arde Roma.... y serás un insensible, machista, opresor, grosero, abusivo y demás cosas (que nada tienen que ver con la situación original) pero de algún modo "lo eres".

Recuerdo haber visto a mis tíos ayudar a mis padres y viceversa. También a mis abuelos e investigando un poco de la historia familiar, se vuelven a dar casos. Sin embargo, en esta generación plagada de modernidad ya no hay como darse semejantes lujos. Ahora sale muy caro. Si a lo mucho uno puede con uno mismo, ¿Cómo va a ser posible hacer algo por el de al lado, incluso si lleva la misma sangre?

Y es que el egoísmo es, tal como acabo de demostrar, un ATENTADO CONTRA LA SANGRE, dado que no se ayuda ya no al denominado "prójimo", que siempre es desconocido y ajeno; sino al conocido y cercano.

Hay que pensar que en las legislaciones de los antiguos pueblos, todos los crímenes de sangre estaban penados por algo...

En fin, sigan pensando en si mismos y que muera cualquiera que no sea uno.


Tiempo para uno mismo

by 9:50:00



Desde que las tecnologías comunicacionales se convirtieron en el nuevo método de control de las masas, los hombres -a los que no les cabe el calificativo de verdad- han encontrado una nueva forma de sometimiento por parte de las mujeres: los mensajitos.

¡Estimados camaradas con pene!

Escuchen mi consejo. Aprendan a no contestar todo lo que ellas escriban. Sea mamá, amiga, amante, concubina, peor-es-nada o lo que sea. Hay que aprender a no responder a todo lo que una mujer plantea a través de mensajes, dado que tal acción, es abrir la puerta a la subjetividad femenina.

¿Qué es un mensaje (de celular)? Sino un vano intento de transmitir algo de forma poco práctica, pero cómoda, o sea, una forma femenina de comunicación. Ya entienden por qué el 85% de los mensajes del planeta son enviados por mujeres no...

Y todo lo que abra la puerta a la feminidad, en el fondo, contiene intensiones escondidas, dado que justamente eso es la feminidad: esconder. Todas esas locuras y fantasías que la mujer tiene en su delirante cabeza, salen a través de los mensajes. Siempre hay intensiones ocultas en ellos.

Si somos hombres, comportémonos como tales y no caigamos en estratagemas que implican recursos subrepticios. Los hombres decimos las cosas de frente, sean crudas o dolorosas. De igual manera, cada vez que un hombre escribe un mensaje con intensiones disimuladas, está cada vez más cerca de perder sus testículos por afeminamiento.

No respondan siempre, y si lo hacen, respondan con la verdad pura, clara y demoledoras.


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